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viernes, 20 de mayo de 2016

Modelo "XL"
Las modelos que llaman la sociedad, son chicas extremadamente flacas, pero la sociedad ya se acostumbro a este estereotipo de chicas que tienden a seguir. Pero ocurrió un hecho en Francia, sobre una modelo llamada Tara Lynn, que es modelo de tallas extra grandes, y es muy feliz por ser "gorda".

Tara Lynn es una modelo estadounidense, que no siempre ha sido tan feliz como ahora. En su adolescencia sufrió por sus compañeras que la llamaban "gorda", entonces decidió perder peso y lo hiso. Al perder peso, se dio cuenta que no era feliz y entonces decidió aceptarse tal como era, y consiguió no solo su felicidad, sino el éxito profesional. Ella es una modela "plus-size", con curvas grandes ,mucha personalidad y una cara muy bonita, lo que la hiso tener mucha fama internacional. Ocupa las portadas de las revistas como Vogue o Elle, consiguió mucho éxito.

Pero en nuestra gran sociedad estas cosas no suelen ocurrir. En la mayoría de las agencias de modelos las modelos son extra flacas, ya que así se cree que la ropa luce mejor. Pero esto esta muy mal, ya que las adolescentes o incluso señoras crean un estereotipo de estas chicas y quieren ser como ellas. En algunos casos, las adolescentes toman terribles decisiones para ser mas flacas y parecidas a su estereotipo, como padecer enfermedades, como anorexia o bulimia. 

En mi opinión Tara Lynn es una gran enseñanza para la sociedad y todas las chicas y las agencias de modelos. Que espero que muchos consideren en tener en cuenta y hacer esto posible en las agencias de modelos, esto ayudaría a que el estereotipo no sea de una modelo extra flaca, sino de una chica normal con buenas curvas. 

martes, 19 de abril de 2016

Especialización del estudio en el mercado laboral


Decidí escribir sobre un debate surgido en clase sobre si en esta modernidad liquida planteada por Bauman, tener un máster o postgrado es un requisito necesario para la obtención de trabajo.

Investigando sobre este tema pude observar que ciertas carreras como derecho o contaduría son las carreras con mas egresados (datos correspondientes al 2012), y a su vez las carreras en las cuales se solicita mayores niveles de estudios en el mercado laboral. Otras carreras como Ingeniera, en la cual la oferta laboral supera ampliamente la demanda, suelen tomar estudiantes que todavía no han terminado la carrera, y no solicitan ni una continuación de los estudios universitarios.

También se puede observar que cuanto más completa es la formación de la persona, más alto es el salario

Otra de las cosas observadas en esta investigación es que a pesar de que ciertos estudios no requieran mayor formación para conseguir empleo, para ascender en el trabajo es cada vez mas requerido el  ciclo de estudios posterior a la obtención de una licenciatura.


Como conclusión puedo deducir que por parte del empleador, la necesidad de poseer un postgrado aumenta en proporción al incremento de oferta de esa licenciatura, mientras que por parte del empleado, la necesidad de poseer un postgrado aumenta en proporción a la intensión del mismo de ascender en su trabajo o tener un mayor salario.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Estacionar en Bs. As.

Hoy en día, los llamados trapitos, se hacen cargo del estacionamiento y el cuidado de tu auto por tan solo unos pesos. Uno puede distinguirlos fácilmente por el chaleco que usan. Se estima que estas personas recaudan 4 millones de pesos cotidianos y presentan muchas denuncias. Hay veces que uno puede distinguir a adolecentes haciendo este “trabajo” y uno se pregunta: ¿Qué hacen acá? Estos están ahí no porque ellos deciden, si no probablemente porque tienen que ayudar a su familia ganando un poco de plata. Podemos observar que estos trapitos son de las clases más bajas.
¿Esta esto aceptado por la sociedad? Probablemente haya personas que digan: “se están ganando la vida” pero yo me pregunto: ¿Haciendo qué? En mi opinión no estoy de acuerdo de que haya gente que se ponga un chaleco y salga a la vía pública a “cuidarte” el auto. Primero porque el trapito en mi opinión no es capaz de cuidarte el auto ya que no tiene las capacidades y segundo que es la vía pública y uno tiene el derecho a estacionar sin que nadie le ande reclamando plata por cuidarle el auto cuando no lo hacen. Hubo ya varios incidentes con respecto a esto, y se intento sacar la ley “anti-trapitos” en cuatro ocasiones de parte del Pro, pero las cuatro fallaron.

¿Qué impacto social tendría esta ley? Podríamos decir que las personas que trabajan de trapito reciben un ingreso. Si esta ley fuese aprobada, muchas familias tendrían menos ingresos y tendrían que buscar otros medios para conseguir dinero, pero las mafias que controlan a estos trapitos no tendrían esos ingresos, el cual es muy alto, y por lo tanto estas personas dependientes dejarían de ser dependientes y podrían trabajar en blanco. Por otra parte, los trapitos más jóvenes podrían ser beneficiados debido a que se podrían concentrar en sus estudios para un futuro mejor. En mi opinión yo estoy completamente de acuerdo con la aprobación de la ley “anti-trapitos”

ESCLAVOS, MODELO 2011

ESCLAVOS, MODELO 2011

Buscando una noticia para escribir, encontré esta foto de comienzos de año 2011. Lo que más me impacto fue su título: “ESCLAVOS, MODELO 2011”, y tuve que buscar la noticia completa.

Esta noticia cuenta como en un allanamiento a un campo en San Pedro se encontraron 130 personas hacinadas en trailers de chapa. Estas personas estaban dentro de las 200 hectáreas que alquilaba la transnacional exportadora de productos agropecuarios, Nidera.

Las personas que estaban en estos trailers habían sido sometidas por tres semanas a jornadas de trabajo de 10 horas, de las cuales recibían muy malas pagas, y las condiciones en las que se encontraban fueron comparadas a las de un “campo de concentración”.

Los “esclavos” debían comprar sus propios alimentos, pero éstos a precios exagerados que establecía el empleador: “80 pesos por una bolsa de papas, 65 por una de cebollas, 54 por un pollo, 17 por un atado de cigarrillos, ocho por un kilo de pan viejo y dos por recargar la batería del celular.”“Nidera le pagaba a 24 pesos por día por persona”. Como la mayoría de los productos excedían el propio salario cada persona tenía una cuenta de deudas.

Estas 130 personas habían sido especialmente traídas de Santiago del Estero y les habían prometido un trabajo con condiciones laborales y un salario apropiado, que nunca fue cumplido. Una vez dentro de las tierras de Nidera, se les informo que no podían salir, y si alguno lo intentaba, todos serían enviados a Santiago del Estero sin ninguna remuneración.

Las personas solo fueron encontradas debido a que el titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones N06 de San Nicolás, Rubén Darío Giagnorio, ordeno que se patrullara la zona de los campos de cosecha de maíz ya que se deben conseguir más trabajadores para desflorar el maíz manualmente. Esto significa que esta no es la primera vez que ocurre, lo que en mi opinión es triste y debería avergonzarnos como sociedad.

A mi esta noticia me deja pensando en la sociedad en la que vivimos. Una sociedad en la que somos celebrados por nuestros logros, especialmente los económicos, pero puede estar la duda de si ese éxito fue a costo de que una persona sea torturada, sometida, y tratada como si fuera el siglo XVII. Pero lo peor de esta situación es que muchas veces no nos importa, porque si lo supiéramos e hiciéramos algo al respecto, a los únicos que perjudicaríamos seria a nosotros mismos, ya que el precio de este bien que acusamos aumentaría. Y también, muchas veces, al no hacer nada al respecto sin pensarlo dos veces, decidimos no ayudar a alguien más y optamos por seguir siendo una sociedad egoísta y que mira al costado cuando un asunto no tiene algún beneficio propio.



martes, 15 de marzo de 2016

La pedagogía de los videojuegos supera al sistema educativo.


 Nadie sabe cómo va a ser el futuro, pero sí sabemos cómo no va a ser. No se van a necesitar las mismas herramientas que usaron nuestros padres, abuelos y generaciones pasadas. Estamos en una era donde la información ya NO es nuestro bien cultural más preciado. En los últimos siglos, el sabio era aquel que tenía los datos, el que los recordaba. Ahora cualquier adolescente de cualquier escuela de Buenos Aires tiene acceso a más información de la que soñó cualquier sabio de nuestra historia. 



"Vengo a enseñarles algo que les va a servir para la vida cotidiana de ustedes. Esta es la Stranda, un mueble, una cómoda que se vende en las tiendas IKEA, en Europa. Este es el manual, que viene con las piezas para armar. Presten atención, saquen apuntes. Acá pueden notar los tornillos, donde dicen las cantidades y especificaciones de cada u--saquen apuntes enserio que va a haber una prueba escrita en 2 semanas, después les voy a poner los teléfonos de los profesores particulares. Está todo bien explicado, con indicaciones y poco texto, de cómo pueden hacer para armar la cómoda. Como dije, la prueba va a ser escrita, y después les voy a poner una nota. La mala noticia es que no todos van a sacar buena nota. Los que saquen buena nota, esos van a ser privilegiados. ¿Por qué? Porque cuando abra IKEA acá en Argentina, y ustedes necesiten una cómoda, y por esas casualidades necesiten el modelo Stranda, van a saber armarla. Y lo aprendieron acá, en mi exposición.

Parece disparatado, pero así es como funciona nuestro sistema educativo. Así es como enseñamos a nuestros niños, adolescentes, y a los jóvenes en las universidades. A nadie se le ocurre querer armar un mueble sin las piezas, estudiar de memoria el manual, hacer una prueba escrita sobre ese manual- porque quizás en algún momento voy a tener acceso a esas piezas. Y sin embargo, así funciona la educación." 



Esto lo dijo Eric Jordan en una de sus charlas. El es diseñador, empresario y académico. Creó juegos para Disney, Pixar, Cartoon Network, WB y Lucasfilm. Es Catedrático de Videojuegos de la Universidad ORT y columnista en CNN en Español y El Espectador.


Él explica que desde su punto de vista, y uno muy acertado, los videojuegos enseñan mejor que la escuela. Esto se debe a que hoy en día, la educación se basa en un listado de pruebas y calificaciones aplicadas sobre la memoria y el entendimiento que tuvo aquél alumno sobre la información que, puede o no, interesarle al mismo. Esto no es porque seamos tontos, si no porque, como remarqué en la introducción, en el pasado, la información era bien más preciado que podía tener uno, y este lo podía etiquetar como sabio a tal o cual. 

Hoy por hoy, el humano niño o adolescente, aprende jugando. O simulando. Como puede ser bien un simulador de vuelo. Alguien que quiere aprender a ser piloto, puede hacerlo jugando. Se inicia la simulación y el 'jugador' puede probar cosas, basarse en la enseñanza de algún hoy llamado "tutorial" o simplemente dejarse llevar y intentar una y otra vez despegar aquel airbus. Tiene un espacio para probar, intentar, equivocarse. El que hace se equivoca, y el que se equivoca aprende. Jugando así, los humanos aprendemos a hablar, a caminar, a interactuar.

Cuando a un adulto le dan una, por ejemplo, tablet. ¿Qué hace para aprender a usarla? Empieza a tocar y dice 'ah no, por acá no porque talvez pase algo'. En cambio el niño o adolescente toca por todos lados hasta que pase algo, hasta que aprenda a controlarla, a dominarla. 


La escuela nos hace tener miedo a equivocarnos. Sos un inútil, te pongo mala nota, repetidor. Un niño en un videojuego, se equivoca, y simplemente empieza de vuelta. Puede ser frustrante no ganar, pero todos sabemos que lo que te permite el juego es poner TRY AGAIN y así uno, aprende, haciendo cosas, y no, como la escuela, que sigue dándonos manuales para armar cosas, sin darnos las piezas. 


Estamos llevando a cabo un sistema educativo que no entiende, que no comprende, que no respeta al alumno, al joven que algún día va a ser el futuro. Tenemos que cambiar, y podemos cambiar. El botón de play again nos da más oportunidades. Y eso es lo que necesitamos los jóvenes.

domingo, 6 de marzo de 2016

Un vidrio

Hay distintos modos de transitar la ciudad. Desde el auto todo transcurre sin grandes contratiempos una vez que uno aprendió a resignarse al tráfico del centro porteño. Y es bien sabido que una resolución eficaz para la resignación es el aislamiento. Con las ventanas bien cerradas por el frío, la radio prendida y el automatismo de frenar y arrancar esquivando motos y colectivos, los edificios y los semáforos se suceden. Somos lo que parecemos, pequeños destinos volviendo a nuestros hogares, ensimismados, abismados en nosotros mismos. Los otros autos, la gente agolpada en los colectivos o aún más contracturada por debajo, en el subte, todos somos lo que parecemos. Una marea humana de aislamiento en la muchedumbre, un terror de mirarnos a los ojos, porque ¿qué hemos de hacer si nos encontramos?


En la esquina de Avenida Córdoba y Larrea, en ese lugar donde el transitar se hace espeso, justo en ese lugar, Luis limpia los vidrios de los autos atrapados por el semáforo. Más que preguntar, la realidad irrumpe. Y eso es Luis, aunque él lo desconozca, porque su condición de sujeto le es negada sistemáticamente. Es una realidad humana que irrumpe de tal modo que uno no pueda decir que no. Voy a explicarme mejor. La mayoría de los automovilistas dicen “no”, pero el aviso ya está dado. La mecánica de la ciudad es de autos por las calles y transeúntes por las veredas. Tránsito, trenes, transeúntes y Luis. ¿Qué es lo que él está haciendo allí?

Si le preguntáramos, él diría “me estoy ganando una moneda”. Si le damos una moneda, como si fuera una limosna, él nos dice “dejame que me la gane” y nos limpia el parabrisas aunque esté impecable. "Trabajo" es la palabra que me parece más adecuada, pero ¿quién se atrevería a decirlo? Porque si eso es trabajo ¿qué nos diferencia a los que vamos dentro del auto, los que trabajamos de verdad? En esos lugares preparados para trabajar, está claro cuál es el adentro y cuál el afuera. Y lo mismo pasa cuando vamos en nuestros autos.

Nosotros, los que no estamos obligados a establecer nuestro trabajo en un lugar donde se transita, los que podemos decir “yo trabajo” sin generar polémicas. Nosotros, los que tenemos curriculum vitae, tarjetas personales, escritorio, los que tenemos la billetera llena de credenciales con nuestro nombre. Los que pertenecemos al gimnasio, al banco, al videoclub, al supermercado, a la medicina privada. Nosotros, los que estamos habilitados, los que estamos de este lado del vidrio.

Y del otro lado, Luis, con su nombre de rey francés, con su pequeña violencia que trastoca el orden de autos y transeúntes. Obligado a abrir un espacio antes inexistente, no pensado para el trabajo, no pensado para las personas, sino para los automóviles y los autómatas que los conducen. Luis en ese no-lugar, irrumpiendo en ese brevísimo momento en que el semáforo nos detiene y no hay tiempo para la pregunta. Decimos que sí o que no, gesticulamos, bajamos la radio, bajamos la ventanilla, quizás le preguntamos a Luis su nombre. Quizás nos responda “Luis” y nos desee buen fin de semana.

Gracias Luis.