Supongo que ya conocerán esta convocatoria que se hizo el 3 de Junio del año pasado y convocó una gran marcha frente al Congreso.
Se pretendía visibilizar la violencia de la que son víctimas las mujeres, que en una enorme cantidad de casos llega hasta el homicidio (y entonces se denomina femicidio), pero que en miles de casos más implica violaciones, golpes, maltratos físicos y/o psicológicos, discriminación respecto a las posibilidades y elecciones de vida y un largo y triste etcétera.
Este año hay una nueva convocatoria: aquí está el detalle
Además de exigir la aplicación de la ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, esta marcha pretende reforzar un mensaje que se dirige a toda la sociedad y no solamente a las autoridades políticas que deben poner en ejercicio esa ley de diferentes maneras.
Se trata de poner en discusión prácticas sociales profundamente arraigadas que tienen que ver con la idea que hombres y mujeres tenemos de las mujeres y por supuesto, con las prácticas que son su consecuencia. Pero si tenemos en cuenta que somos los hombres los actores de estas violencias y los que cotidianamente tratamos a las mujeres como objetos, como adornos, como artefactos para tener hijos y cuidar el hogar, como frágiles posesiones nuestras, entonces está claro que además de participar de una marcha, lo que debemos hacer es repensar y cambiar esas prácticas.
